7 jul. 2011

El papel de la juventud andaluza independentista


El papel de la juventud independentista andaluza

En este texto se tratan aquellas problemáticas que, afectando en general al Pueblo Trabajador Andaluz, se expresan en particular en la juventud andaluza, sector poblacional que debe llegar a constituirse en motor básico y principal de toda transformación nacional y social en Andalucía. Echando en falta análisis específicos en base a ópticas independentistas y socialistas, resulta necesario trabajar para marcar nuestros propios ritmos de lucha a través de estudiar, analizar y posteriormente establecer unas estrategias que se plasmen en la práctica diaria de la juventud organizada.

El hecho colonial en Andalucía

Resulta fundamental tener en cuenta el hecho colonial andaluz para siquiera cuestionarse la realidad que concierne a nuestro Pueblo. De hecho, se establece como norma desde ciertos individuos o colectivos aceptar e interiorizar la mentalidad colonial en sus propios análisis, lo que lleva irremediablemente a errar en la teoría, y de forma mecanizada en la práctica. Además, como jóvenes, vivimos bajo la influencia de la mentalidad del ocupante, mentalidad que no es casual sino que viene introduciéndose bajo el amparo de las instituciones y las herramientas de adoctrinamiento del Estado Español durante siglos. Nuestro trabajo, como jóvenes, no puede ni debe consistir en reproducir o imitar aquellos procesos que se desarrollen en territorios o realidades ajenas a la nuestra, y esto es, a Andalucía y al devenir histórico del Pueblo Trabajador Andaluz. Ni siquiera a imitar o asimilar modelos o experiencias que pudiendo resultar ventajosas o productivas bajo otras circunstancias y estado de cosas, no son de ninguna manera una guía para el estudio y la acción en un país con características culturales, sociales y económicas específicas y exclusivas, que no siendo coyunturales, tienen su origen en la situación neo-colonial y en el sometimiento a un Estado impuesto y a unas pautas socio-económicas que hunden a nuestro Pueblo y a la juventud en la precariedad y la marginación. Es por ello, imprescindible y urgente, que quienes tomando como referencia nuestro país y nuestra clase, que no puede ser otra que la clase obrera andaluza, actuamos sobre un marco de actuación definido que nos obliga a realizar análisis y praxis en Andalucía, por andaluces y andaluzas, trabajadores y trabajadoras, estudiantes y jóvenes. Ése es el principio de todo, y no tener en cuenta este factor determinante puede dar lugar a situaciones como mínimo contradictorias en el seno de la Izquierda Soberanista Andaluza.

La juventud independentista andaluza y las políticas de alianzas

Consecuencia de la política de alianzas entre los y las jóvenes que se organicen en la juventud independentista andaluza es lo anteriormente expuesto. Como jóvenes sometidos/as y subyugados/as al Capitalismo y a España no podemos concurrir en análisis o métodos con organizaciones que tras consignas “internacionalistas” y “antiimperialistas” niegan el hecho colonial andaluza y sobre todo y ante todo, no cuestionan el carácter imperialista y negacionista que supone España, así como su estatus de cárcel de pueblos y personas. Bajo premisas “socialistas”, republicanas, unificadoras, etc… se pretende confundir a la juventud andaluza, y lo que es más perjudicial; se desvían a cauces españolistas las luchas juveniles andaluzas hacia parámetros e intereses ajenos a nuestra realidad y circunstancias específicas. No podemos, ni debemos, fomentar y potenciar el discurso españolista y “solidario” que el españolismo de izquierdas o de derechas del régimen viene predicando e imponiendo en nuestra tierra. Es absurdo que el denominador común no sea la organización y lucha en Andalucía entendiendo a ésta como el marco natural de relaciones sociales y económicas de nuestro Pueblo, y que en cambio sí lo sea el carácter “marxista” de algunas organizaciones que de forma dogmática y sectaria utilizan según qué consignas para sus propios intereses partidistas.

Mientras el españolismo “izquierdista” se marca como objetivo una República Federal o Confederal Española, recurren al “derecho de autodeterminación” para tratar de justificar lo injustificable, y esto es, la unidad de la clase obrera en torno a unas fronteras artificiales y a una bandera que no es la del proletariado, sino la del españolismo genocida e imperialista. Si queremos liberarnos de las cadenas imperialistas, no lo haremos cambiando de cadenas monárquicas por las republicanas. Si queremos fortalecer el movimiento juvenil andaluz claramente independentista y antiimperialista, nuestra misión debe ser construir la unidad anteponiendo ésta a antiguas disputas o rencores individualistas que no suponen más que el letargo y anulación de las necesidades de organización y coordinación de los y las jóvenes comprometidos y comprometidas con la causa independentista y socialista en Andalucía. El españolismo, por el mero hecho de defender unas fronteras artificiales y de reclamar como propia una historia construida en detrimento de los Pueblos Trabajadores, su presente y futuro, no es ni será jamás un componente más de nuestra lucha, sino una herramienta más al servicio de los intereses de la burguesía y el capitalismo. Considerar a quienes niegan a Andalucía y se organizan en torno a España como posibles aliados/as y/o “compañeros/as” supone obstaculizar el desarrollo de la unidad soberanista y anticapitalista en Andalucía y confundir a la propia juventud ante la cuestión nacional y social.

La cuestión estudiantil en Andalucía

El estudiantado andaluz tiene ante sí una situación histórica, y su papel en la misma es decisivo para el desarrollo colectivo de futuras generaciones. Todos y todas sabemos que el actual Sistema Educativo Español, no es más que la Educación del Sistema, es decir, una adoctrinación sobre valores burgueses, racistas, machistas y españolistas que no hacen más que alienar y mermar la capacidad constructiva de la juventud andaluza. Independientemente de si apostamos por lo “público” o por lo privado, debemos de cuestionar las propias bases sobre las que se construye tal “educación” y nuestro papel dentro de su desarrollo y sustentamiento. Para llevar a cabo tal tarea, se hace necesaria la creación de estructuras organizativas que atendiendo a las peculiaridades históricas que han marcado esta cuestión en nuestro país, elaboren estudios precisos para poder combatir a ésas instituciones y al estado de cosas a través de fórmulas específicas, revolucionarias, insumisas y anticapitalistas. Y por supuesto, estableciéndose dentro de nuestro marco natural de actuación, que es nuestro país, donde se desarrollan las políticas educativas coloniales de forma particular a la de otros pueblos.

Ante la cuestión organizativa, habría que tener claro que, ante todo, somos estudiantes y los proyectos que se generen, deben serlo y desarrollarse de forma autónoma a otras estructuras ajenas a la realidad estudiantil y su propio curso. El estudiantado andaluz, por el mero hecho de serlo, no se puede organizar en organizaciones o sindicatos de obediencia estatal, ya que desviará las miras y nunca podrá resolver los problemas del estudiantado andaluz que se generan por las contradicciones capitalistas y coloniales desarrolladas en Andalucía. De igual forma, un/a estudiante no es ni puede ser un/a trabajador/a, a saber, que un trabajador o trabajadora es aquél o aquella que vende su cuerpo como fuerza de trabajo por verse obligado/a para poder sobrevivir. Que un/a estudiante trabaje de forma esporádica por según qué condiciones, no supone que de hecho se convierta en un/a trabajador/a. El y la estudiante viven y llevan a cabo unas tareas diferentes a las de los y las trabajadoras. En consecuencia, un/a estudiante, como tal, no puede organizarse en un sindicato de trabajadores/as, porque, como aclaraba antes, un estudiante no es un trabajador, como una trabajadora no es una estudiante.

He aquí la necesidad de crear y trabajar para el desarrollo de herramientas específicas para el estudiantado andaluz, de dotarnos de una organización o sindicato estudiantil que se estructure de forma independiente, horizontal y asamblearia, teniendo como bases ideológicas y fundamentales la lucha por la independencia y el socialismo en Andalucía y la destrucción del Sistema Educativo Capitalista y sus cánones de enseñanza. En otros países ya trabajan en este sentido, como ejemplo el SEPC en Catalunya, País Valencià y las Illes Balears, AGIR en Galiza o la Coordinadora de Estudiantes Castellanos en Castilla. Son organizaciones con una trayectoria de la que podemos extraer algunas cuestiones fundamentales para la organización del estudiantado andaluz que lucha por la liberación nacional y social de Andalucía. No se trata de imitar, sino de analizando otras realidades, tratar de profundizar y hacer énfasis en la necesidad de organización para la juventud andaluza comprometida con nuestro Pueblo y nuestra clase. De no prestar atención a esta cuestión, seguiremos repitiendo las consignas estatalistas de sus sucursales en Andalucía y desviaremos nuestros esfuerzos y luchas hacia intereses reformistas y que no van hacia la raíz de la enfermedad, sino a su desarrollo.

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